No es lo ideal, ya sé, pero las ganas pueden mas que la sensatez. Asi que ahi estoy, tratando de repartir mis herramientas lo mejor posible en una casa a la que no le sobran cuartos y donde hay dos niños demasiado inquietos como para dejarles cosas llamativas al alcance de las manos. Y les aseguro que para Lucio y Manuel, cualquier cosa que no sea alguno de sus juguetes pasa automáticamente a llamarles la atención. Y por lo tanto, a ser algo "que hay que investigar".
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Lo único que quedó al alcance de sus manitos es el torno, calculo que no necesito explicar por qué. El resto, repartido en estantes varios a mas de 1,50 metros de altura...